jueves, 6 de noviembre de 2014

Es cierto, no a todas nos gusta, pero todas recurrimos a él, irremediablemente, en ciertas ocasiones.
El color negro.
Personalmente me suelen gustar los colores claros, los tonos pastel o las referencias en la ropa al entorno natural: tierras, verdes, celestes, ocres y sin embargo soy consciente de la fuerza que el color negro provoca y transmite cuando se lleva. Demos un repaso a este color, icono de muchos diseñadores e imprescindible en las normas de etiqueta de todo el mundo. 


A pesar de que el negro está relacionado en nuestra mentalidad occidental con el luto, es cierto que, hoy por hoy, resulta una costumbre bastante obsoleta y no todos nos vestimos de negro para los entierros, aunque quizá si, por respeto, huímos de los colores brillantes para asistir al duelo, no evitamos el negro para nuestro look diario. El luto, como expresión de afrontar la muerte, no ha respondido siempre a los mismos patrones estéticos y se impone al menos desde los tiempos de la República romana. No obstante, el color rojo también tenía presencia en los rituales romanos, y esa tradición viene de los tiempos del antiguo Egipto, donde se revestían de rojo los sarcófagos y la ropa del difunto.
La tierra de color ocre también se utilizaba para maquillar a los cadáveres e incluso a los que participaban en el luto. Curiosamente,,el uso del color blanco se extendió a partir del siglo II y fue el color habitual del luto en la Europa medieval. Este color es hoy día el color del luto en gran parte de países asiáticos y en muchos territorios del islam. En España, la muerte del príncipe Juan en 1497 llevó a la aprobación por parte de los Reyes Católicos de la «Pragmática de Luto y Cera», un conjunto de leyes en la que se recoge específicamente que el color negro debía ser el de la indumentaria para los entierros, y así hasta hoy, la norma se fue relajando desde las leyes desproporcionadas que obligaban, por ejemplo, a las viudas a permanecer el primer año, tras el fallecimiento, encerradas en una habitación tapizada de negro, en la que no podía entrar la luz,... a nuestros días, en los que el luto es más bien la excepción.

Pero dejando el luto a un lado, en la actualidad, el negro supone la elegancia por excelencia. Se renuncia al exceso y al deseo de llamar la atención, tanto en la moda femenina como en la moda conservadora masculina en la que los trajes son siempre negros (frac, esmoquin…). El gusto por el color negro en la moda viene por una cuestión simple, tiene un efecto que define, hace que el o la que lo viste destaque y adquiera importancia, da la impresión que no necesita más adornos y que tiene la personalidad suficiente. El color negro da individualidad y es independiente de de las modas y las tendencias. From follows function (La forma sigue a la función), lema del diseño moderno, indica que se renuncia a los ornamentos y a todo aquello que sea un mero adorno en favor de  la objetividad y la funcionalidad.
 Si quitamos los colores al diseño, da la sensación de que este es más objetivo, no tiene nada que nos distraiga. Es como si una fotografía en blanco y negro tuviera mucho más valor documental. y, al igual que en el cine, algunos directores consideran que una película en blanco y negro es más objetiva y, aunque el cine descubrió el color hace décadas, de vez en cuando se vuelve al blanco y negro por todo el simbolismo y la innegable fuerza que adquiere la imagen en pantalla. Podríamos hablar ahora de la importancia de Coco Chanel en los años 20 y su "little black dress", de Dior en los 50 y la simbología de la femme fatal de Hollywood, o cómo olvidar a Audrey Hepburn con su Givenchy en "Desayuno con diamantes"? Y eso que no me voy a detener ahora a hablaros de por qué nuestras abuelas y bisabuelas se casaban vestidas de negro y eso de que el traje de novia blanco no viene de tan atrás en el tiempo..., Porque, no, nuestras abuelas no eran góticas, eran muy modernas algunas, pero no tanto...Pero pongamos los pies en la tierra , en la actualidad, en los días que se avecinan, y hablemos de nuestra cotidianidad, cuando, corremos tras un vestido negro para las grandes ocasiones, y se acerca el mes de Diciembre..., ¿ Qué me decís de la  noche de fin de año, las cenas de empresa, las noches de fiesta...?
¡Ay,  los escaparates y las perchas rebosan de modelos largos, cortos, brillantes, excesivos....! Los que hacen delgada, los que nos marcan demasiado, los que nos piden tacón o los que tienen demasiado escote o los palabra de honor,...para los que vamos a necesitar, irremediablemente, una prenda de abrigo que llevar  por los hombros o en el cuello... Si, es cierto, lo hice otra vez, llevar el asunto a mi terreno, ya lo sé, pero para eso os he distraído antes con la historia del color negro y sus variantes y consecuencias, y ahora que todas tenéis la imagen de vuestro vestido ( o vuestro pantalón negro, que conste, que son perfectos, estilizan y pueden reutilizarse en otras ocasiones),
pues ahora que ya lo tenéis en mente, combinadlo con nuestros nuevos cuellos: Black and white o Paillettes,que ya sabéis que es el modo chic de decir lentejuelas, vamos , las de toda la vida, pero es como cambiar el modo y en vez de decir "tela vaquera" decimos denim, por cierto, ¿Sabéis que denim tiene un origen más francés que americano? Ah, pero eso lo contaremos en otra entrada, tenemos muuuucha tela que cortar y muchas historias en
TLPyP para contar en una de esas pausas que hacéis tan amablemente para hacernos una visita. Estos modelos están disponibles en nuestro escaparate, clicad la pestaña "Bufandas, gorros y más..." y allí encontraréis estas y otras propuestas, propuestas más coloridas, porque no lo vemos siempre todo tan negro y la vida está llena de ocasiones para vestir de todos los colores y elegir, para cada ocasión, algo bonito!