miércoles, 26 de noviembre de 2014

 El hombre tiene cierta tendencia al borreguismo.
Perdón, cambiaré la frase: los hombres y las mujeres tenemos cierta tendencia al borreguismo. No quisiera ofender comenzando así una nueva entrada pero, ahondando en los orígenes de las festividades que celebramos o que nos vemos "obligados" a celebrar, no puedo sino desembocar en tan amarga pero evidente reflexión.
No sé bien en cuál de las imágenes que aparecen junto a mis palabras quisiera que os detuvieseis, pero lo curioso es que ambas tienen un mismo origen; y aunque es cierto que entre ellas median unos cuatro siglos de ires y venires históricos, resulta apabullante ver que el hombre ( y la mujer) es capaz de tergiversar, moldear y convertir cualquier cosa que se le ponga por delante si busca un fin, simplemente, económico. No dudo que muchas familias al otro lado del Atlántico celebren de corazón un día de agradecimiento, ese cuarto Jueves de cada mes de Noviembre, y se reúnan a la mesa con un franco deseo de recordar cuánto bueno les ha pasado durante el año, que inviten a los seres queridos, que les abracen de corazón y coman un menú especial cocinado con esmero y sean capaces de entresacar y disfrutar la esencia de ese momento a pesar de la agobiante publicidad, ... y el marketing,... y los cupones de descuento, ...y las prisas, ...y las compras a crédito...
No me atrevo a cuantificar cuánto queda de aquel primer Día de Acción de Gracias que celebraron aquellos colonos de Plymouth, Massachussets, o de los que llegaron a la bahía de Frobisher, en Canadá, o tal vez en Virginia..., porque, hasta en esto, un día que surgió de la espontaneidad de dar gracias por poder comer y seguir vivos, se ha convertido en controversia de historiadores y eruditos. No es de extrañar que hayamos llegado al Black Friday, y justo después del recogimiento de una comida en familia, nos desatemos ante las ofertas, hagamos largas colas ante los centros comerciales y ataquemos las estanterías hasta llenar los carros de la compra.  Y es que no hay tiempo que perder, la Navidad está a la vuelta de la esquina. ¿Navidad? ¿No es esa otra fecha que conmemora un hecho netamente espiritual? ¿No es sinónimo de una alegría pacífica que proviene de mirar hacia el interior y dar importancia a las cosas que realmente la tienen? (¿He dicho mirar al interior?...
No sé, pero esto me recuerda al eslogan de "La Bella y la Bestia" ..., aquello de que " la belleza está en el interior". Sí, claro, pero al final la bestia se transforma en un guapo príncipe, no? Permitidme ser así de descreída, pero no sé yo si nos convence lo de la belleza interior y menos tratándose de regalitos...)
Sé que empecé esta entrada acusándonos a todos de borregos y,  aunque me haya ido por las ramas un ratito, entenderéis el porqué y sé que, en todo o en parte, estaréis de acuerdo conmigo. Halloween, el Día de San Patricio, la Oktoberfest, los conejos de Pascua, el Black Friday... Llegan diferentes fechas del año en las que nos sentimos como arrastrados  a adoptar un estilo de vida para comprobar que seguimos dentro del sistema, que somos como todos los demás. Todo se globaliza y vamos perdiendo nuestra personalidad, ya sea individualmente o bien la identidad que caracteriza a nuestra comunidad: nuestra familia, nuestro barrio,  nuestro pueblo...
Pero, por encima de todo, y es que no podemos negarlo, nos gusta celebrar y es bueno que lo hagamos, así que... ¡celebremos! Celebremos, pero desde lo que somos y lo que queremos, celebremos porque sentimos que deseamos celebrar y hagámoslo a nuestra manera, con nuestra forma de decorar la casa, nuestra idea de lo que se regala, nuestros gustos culinarios, nuestra visión de lo que queremos o de cómo se hace o  de dónde se compra. Tengamos en cuenta que no todo lo que hace la mayoría coincide con nuestra visión y seamos valientes a la hora de llevarlo a cabo porque, al final, lo que nos rodee, el resultado que obtengamos, será lo que hayamos elegido y eso nos producirá sosiego y alegría.
No lo niego, sería absurdo, por otra parte, hacerlo;  reconozco que compro en las grandes áreas comerciales y no consumo sólo alimentos cosechados en mi región, ni siquiera en mi país,  también voy a las rebajas como miles de personas, y si tengo cupones de descuento no dudéis de que los uso, pero también procuro tener en cuenta el comercio cercano, las tiendas de mi barrio, las empresas cuyo beneficio redunda en la gente con la que me cruzo a diario por la calle, los mercados de abastos, la panadería, la mercería...
El Black Friday es la fiesta del descuento, pero  no para nosotras, en TLPyP no vamos a hacer rebajas este Viernes Negro, realmente muy pocas veces lo hacemos, pero por la sencilla razón de que nuestros precios se ajustan muy mucho a la realidad, al coste del material y a las horas dedicadas a elaborar el producto.
Es una peculiaridad de las tiendas pequeñas y de artesanía, porque la nuestra no es la única, claro,  hay muchísimas, ya sea de punto, de costura, de pastelería creativa, crafts, DIY ... que no se van a hacer de oro en fechas señaladas como las que se avecinan, aunque por los precios de los escaparates o las webs lo podamos pensar. En general se le dedican muchas horas a estos "negocios" porque, en la mayor parte de los casos son proyectos de una, dos o tres personas que tienen  que dedicarse a la confección, promoción, venta y envío del producto, y que trabajan sin entender de horarios ni festivos, con más gastos que beneficios, porque la mayoría no compra la materia prima al por mayor y paga los mismos precios que el consumidor de a pie.
Por todo ello, y más aun,hablando de gastar en momentos en los que todos pensamos en que no podemos hacerlo, consumamos con el corazón, gastemos con el espíritu primitivo de estas fechas. Ya sea Acción de Gracias o Navidad, pensemos en regalar sabiendo que nuestro dinero no irá a engordar las cuentas corrientes de un potentado de la lista Forbes sino a contribuír a la economía de un vecino, de un paisano, en fin, de alguien como tú. Para esta Navidad te proponemos prendas sencillas y económicas, únicas que sorprenderán por su originalidad y que estamos dispuestas a tejer para ti con todo esmero, como las bufandas y los cuellos, los gorros y las boinas que serán tu regalo perfecto, empaquetado para la ocasión y presentado con detalle para que tu regalito llame la atención de familia y amigos.
Recuerda, para cualquier celebración, para los momentos importantes o para los más simples de tu vida, elige lo bonito, elige el amor, la sonrisa, la ternura... elige celebrar y da gracias, siempre, por todas las razones que tienes para hacerlo.
Que son muchas.